Ningún ser humano

Blue Moon


NINGÚN SER HUMANO
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Desde hace ya un año y medio, cada martes último de mes, un grupo de personas pertenecientes a colectivos de apoyo a los derechos humanos se reúne frente al portalón de hierro que cierra los altos muros coronados de alambrada del Centro de Internamiento de Extranjeros, más conocido como CIE. Alguna información tenía yo de la existencia de este Guantánamo valenciano, aunque desconocía por completo cuál era su paradero que, como pude comprobar una vez llegado allí, se halla en medio de la conocida Avenida del Doctor Waskman, justo detrás del cuartel que tiene la policía nacional en Zapadores.  Del mismo modo vivía ignorante de la ejemplar labor y entrega de esta gente que si, de momento, no ha conseguido (todavía) acabar con esta clase de centros tan tristes para todos,  si que ha presionado lo suficiente, con paciencia pero si perder el tesón, hasta ir consiguiendo una mejora tras otra en las precarias condiciones de vida de los detenidos allí dentro… Eso si, saben muy bien que estos logros no son suficientes y constituyen tan sólo los pasos necesarios hasta erradicar de una vez por todas esta clase de centros en todo el mundo.

 

Ningún ser humano es ilegal. Ése es precisamente el grito de lucha que se levanta cada mes ante las altas paredes que privan de libertad a quienes no han cometido delito alguno y están allí encerrados por ejercer su derecho humano a cambiar de país en busca de una vida mejor. En la actualidad son cerca de doscientas las personas que pasan días y noches en la incertidumbre dentro de estas instalaciones que, hay que decirlo, no tienen estatuto de prisión y donde, por lo tanto, corren el riesgo de verse sometidos a cualquier arbitrariedad. Es en este sentido donde la presión tenaz de esta plataforma humanitaria. ha conseguido cosas importantes: acabar con las mamparas que separan a las visitas de los prisioneros, la posibilidad de inspección en cualquier momento por parte de médicos, abogados, prensa, etc…en vías a comprobar y paliar las condiciones de vida de las personas retenidas. Pero estas medidas, que no son otra cosa que parches, entre otras que se van gestando día a día, constituyen un eslabón tras otro; pequeñas batallas ganadas con mucho sentido de justicia y solidaridad, hasta hacer ver a todo el mundo algo tan simple como esto: Nadie es culpable de ejercer su derecho a vivir donde quiera. Ningún ser humano es ilegal: ese es el grito que se repite en esta lucha , junto con las canciones de los músicos que allí se dan cita cada martes último de mes. Quedan todos ustedes invitados al acto; no sólo no estarán de más sino que en realidad hacen mucha falta.

 

 

Julio Bustamante © 2011


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