Eva Dénia Trio – Toujours Brassens


toujours-brassens

Portada: Víctor Palau

10 €

(gastos envío incluidos para España)
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Escucha: 1-Le Vent (2′33”)

Georges Brassens dedicó su vida a escribir canciones. Creció apasionado por la música popular y bien pronto quiso ser poeta. Del cultivo de estas dos inclinaciones nació el chansonnier  más grande que ha dado la lengua francesa.
Brassens viajó poco fuera de Francia. Temía no ser comprendido, dudaba de que el mundo que vertía en sus canciones estuviera al alcance de un extranjero. Desconocía hasta qué extremo el interés por los textos que escribía había de despertar en tantos de ellos la curiosidad por la lengua francesa y, a pesar de que él defendía el valor de su música frente a los que la consideraban subsidiaria, no era del todo consciente de hasta qué punto ésta se justificaba por sí misma.
Con la pulcritud de un artesano, componía los versos hurgando en el pozo de los vocablos, de donde extraía piezas ya olvidadas a las que daba lustre, al tiempo que habilitaba para la poesía la lengua más viva de la calle. Sus delicadas melodías nacían para servir a los textos, es cierto, pero, como él mismo no se cansaba de repetir, “una canción retiene la atención por la melodía, palabras sublimes o no”.
Interpretar Brassens presenta dificultades añadidas para los que no tenemos el francés como lengua materna, si bien no suficientes para hacernos desistir. Los francófonos se tendrán que acostumbrar a escucharlo con acentos diferentes. Brassens ya no pertenece a Francia, ahora es patrimonio de la humanidad. Y si acaso no llegamos a captar todos los matices de lo que expresa, no por eso hemos privarnos del placer de cantarlo

Georges Brassens a consacré sa vie à écrire des chansons. Il grandit passionné par la musique populaire et bientôt il voulut devenir poète. Du travail sur ces deux penchants naquit le plus grand auteur et compositeur de chansons de langue française de tous les temps.

Brassens n’a guère voyagé hors de France. Il craignait de ne pas être compris, il doutait que l’univers qu’il versait dans ses chansons fût à la portée des étrangers. Il ignorait jusqu’à quel point l’intérêt pour ses textes allait éveiller chez nombre d’entre eux la curiosité pour le français et, bien qu’il revindiquait la valeur de ses musiques devant ceux qui les considéraient comme subsidiaires, il n’était pas absolument conscient jusqu’à quel point elles se justifiaient d’elles mêmes.

Avec le soin d’un artisan, il écrivait ses vers tout en fouillant dans le puits des vocables, d’où il savait extraire des mots déjà oubliés qu’il astiquait à nouveau, en même temps qu’il habilitait la langue vivante des rues pour les besoins de la poésie. Il est vrai que ses mélodies délicates naissaient pour être mises au service des textes, mais il ne se lassait jamais de répéter: “une chanson retient l’attention par la mélodie, paroles sublimes ou pas.”

Interpréter Brassens présente des difficultés supplémentaires pour ceux qui n’ont pas le français comme langue maternelle, mais elles ne sont pas suffisantes pour nous y faire renoncer. Les francophones devront s’habituer à écouter ses chansons avec des accents différents. Brassens n’appartient plus à la France, il est désormais patrimoine de l’Humanité. Et s’il est bien possible que nous n’arrivons pas à comprendre toutes les nuances de ce qu’il exprime, ce n’est pas une raison de nous priver du plaisir de les chanter.

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Georges Brassens dedicó su vida a escribir canciones. Creció apasionado por la música popular y bien pronto quiso ser poeta. Del cultivo de estas dos inclinaciones nació el chansonnier  más grande que ha dado la lengua francesa.

Brassens viajó poco fuera de Francia. Temía no ser comprendido, dudaba de que el mundo que vertía en sus canciones estuviera al alcance de un extranjero. Desconocía hasta qué extremo el interés por los textos que escribía había de despertar en tantos de ellos la curiosidad por la lengua francesa y, a pesar de que él defendía el valor de su música frente a los que la consideraban subsidiaria, no era del todo consciente de hasta qué punto ésta se justificaba por sí misma.

Con la pulcritud de un artesano, componía los versos hurgando en el pozo de los vocablos, de donde extraía piezas ya olvidadas a las que daba lustre, al tiempo que habilitaba para la poesía la lengua más viva de la calle. Sus delicadas melodías nacían para servir a los textos, es cierto, pero, como él mismo no se cansaba de repetir, “una canción retiene la atención por la melodía, palabras sublimes o no”.

Interpretar Brassens presenta dificultades añadidas para los que no tenemos el francés como lengua materna, si bien no suficientes para hacernos desistir. Los francófonos se tendrán que acostumbrar a escucharlo con acentos diferentes. Brassens ya no pertenece a Francia, ahora es patrimonio de la humanidad. Y si acaso no llegamos a captar todos los matices de lo que expresa, no por eso hemos privarnos del placer de cantarlo.

Datos Técnicos:

Voz: Eva Dénia
Guitarra: Carlos Carrasco
Contrabajo: Jose Luís Porras
Colaboraciones: Adrián Robles (Violonchelo)

Toujours Brassens – 2008 – Comboi Records

1·Le vent [2’33’’] logosminispotify itunes
2·Ballade des dames du temps jadis [3’31’’] logosminispotify itunes
3·Cupidon s’en fout [3’58’’] logosminispotify itunes
4·Marinette [2’24’’] logosminispotify itunes
5·Si le bon Dieu l’avait voulu [3’35’’] logosminispotify itunes
6·Le parapluie [2’35’’] logosminispotify itunes
7·Quatre-vingt-quinze pour cent [4’35’’] logosminispotify itunes
8·Pénélope [4’22’’] logosminispotify itunes
9·Le mauvais sujet repenti [3’01’’] logosminispotify itunes
10·Au bois de mon cœur [3’18’’] logosminispotify itunes
11·Les sabots d’Hélène [3’09’’] logosminispotify itunes
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