Julio Bustamante – Salón Fujiyama, 1988

SALÓN FUJIYAMA


Ahora sueña con el Salón Fujiyama
y todas aquellas criaturas encantadas,
tumbado en la cama
durmiéndose al son de una pavana.

Hay que ver
con qué facilidad las sombras se transforman
en presencias olvidadas de otras vidas.
Es el vacío que contesta
rasgando el velo de su enigma.

La duda asalta al pensamiento solitario.
Es una lista de nombres y lugares
releídos, retirados poco a poco
de la imaginación.

Ahora vuela por el Salón Fujiyama
en medio de hermosas señoritas encantadas,
resabiadas, preparadas largo tiempo
para entrar en acción.

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