
Manolo Tarancón actuó en Madrid (Moby Dick) con el grupo Perros Románticos como invitado, abriendo boca. La banda sonó bien y con oficio, pero el sonido dejó mucho que desear para lo que se esperaba de esta señera sala. La guitarra acústica de Manolo desaparecía a ratos y la voz en algunos temas se perdía en la espesura sónica. Demasiada espesura.
La verdad es que no es fácil, hoy en día, andar de gira con unas mínimas garantías. El público es escaso para casi todos los artistas emergentes, y aunque en Madrid la entrada fue digna se acusa claramente la tímida respuesta de la afición. Muchos factores influyen en esto. La idea de que la música y la cultura en general deben formar parte de la dieta habitual, no son más que palabras en boca de los políticos. Las salas de directo tampoco lo ponen fácil, con alquileres abusivos y poco solidarios. Nada nuevo bajo el sol, sólo agravado por la crisis y bendecido por una sociedad paralítica que no ve más allá de la zanahoria que tiene delante.
Pero hay que seguir jugando, porque todas las dificultades se superan cuando un artista rompe de verdad y pone de nuevo cada cosa en su sitio. ¿Es que alguna vez no ha sido así? Por fortuna, seguiremos escuchando y viendo a Manolo en los próximos meses, su gira de currante de la música no ha hecho más que comenzar. Nosotros apostamos por él, porque pensamos que es un gran valor de largo recorrido, y aún nos queda mucho por disfrutar de su talento.

Manolo Tarancón en Moby Dick (Madrid)