Julio Bustamante – Con tal de volar, 2003

MUNDO LIBÉLULA


Se ha parado a un palmo escaso de mi cara
esta tarde una libélula en la playa.
Estaba yo tumbado frente a ella
y pude ver muy bien sus ojos y su boca pequeña.
No parecía extrañada del encuentro
y se quedó conmigo mucho tiempo.
Giraba su cabeza diminuta con sorpresa
y puedo asegurar que sonreía confiada.
Sin darme cuenta me iba hipnotizando
y el mundo alrededor se fue esfumando.

Fue una sensación embriagadora
que hubiera deseado aún mucho más larga,
pero una voz habló en aquel momento
y la libélula voló por esos vientos.
Quedó su imagen en mi pensamiento,
era una criatura hermosa y sabia,
sabía hablar con la mayor dulzura
sin que le hicieran falta sonidos ni palabras.

Y nosotros nos creemos tan perfectos,
por encima de animales y de insectos …

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